La crianza en brazos cambio mi vida.

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Me convertí en madre hace casi 6 años, una pequeña llegó a cambiar mi vida y llenar mi mundo de nuevos matices y colores que nunca imaginé que existían, luego de una cesárea y de dos horas separadas, al fin la pude tenerla entre mis brazos y entendí que no podía ya separarme más de ella, bueno además ella me lo hizo saber. Su cara de placer al escuchar mi voz, al sentir mis brazos y mi calor, en ese instante mi cuerpo se comenzó a mover lentamente, estaba en un estado de paz y de protección, quería a mi alrededor silencio, entendía que este era un mundo nuevo para ella, y necesitaba que el mundo lo entendiera, mi voz era baja al hablarle y mis movimientos eran suaves, sentía que este mundo no era capaz de seguir nuestros ritmos. Así fue como conocí la crianza en brazos, mostrar el mundo a mi pequeña desde otra altura, desde mi pecho, bien pegada a mi, junto a mi corazón.

Entendí con el tiempo que la necesidad estaba allí, impaciente de ser detectada y abordada, no había otro lugar donde quisiera estar, la tendía sobre la cama y enseguida reclamaba mi piel, mi movimiento y voz. Fueron meses de mucha piel y entendernos, aprender a conocernos, aprender a amamantar, sobrellevar grietas y kilos de mitos alrededor. No sólo mi instinto me decía que lo estaba haciendo bien, sino sus ojos dulces que me observaban y que lo siguen haciendo hoy.

Recuerdo un día en especial, la mire a los ojos y me di cuenta de lo feliz que era, de la confianza que tenía en mi y la seguridad que le entregaba, esos ojos me miraban con un amor profundo, que me hizo llorar de amor, si llorar de amor, un sentimiento tan profundo que muchas veces te llena de culpa porque sientes que no lo haces bien, que la regañaste de más, que tu paciencia no fue la que esperabas, aunque te repetías internamente una y mil veces calma ya pasará. Ese amor que perdona y entiende todo, un amor del cual muchos deberíamos aprender.

Criar en brazos, amar en contacto es un regalo para toda la vida, no sólo para nuestros hijos, sino para nosotros, aprender de ellos, del amor que entregan y que podemos entregar a otros, a pesar de lo dañado que este nuestro niño interior, ellos son nuestros guías de amor y nosotros sus guías de vida y construcción. Juntos podemos construir en amor un mundo mejor. 

Feliz semana de la crianza en brazos.

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